16 jun. 2010

[Aeli-historias] El barrendero y la loca de la esquina…

Esta es una historia real,…. Le pasó al amigo del primo de la hermana de tu vieja que vive en Santa Fe, pero que se mudó a Ezeiza porque le robaban, aunque la cagaron con el alquiler y ahora vive al lado de una comisaría y le entran a robar a principio de mes, apenas cobra… Ejem-ejem…
Era un barrio tranquilo (cuando los delincuentes se iban a la cucha a contar el dinero, fumar marihuana y planear su próximo golpe delictivo haciendo que la policía quede como pelotuda/inútil) donde había un barrendero que, a las cinco de la mañana, estaba sacando las hojitas pelotudas que traía el otoño y que, a pesar de que barriera, terminaba teniendo todo más sucio que antes y… Finalmente, como iluminado por el flaco de arriba, la madrugada anterior se dio cuenta de que estaban en pleno invierno y todavía había un montón más de hojitas re culiadas que lo seguían esperando… Con una calentura de la puta madre por el sueldo de mierda, la ropa pedorra y el embole que tenia porque la radio se le quedó sin pilas porque se las robaron, le convidaba fuego a un chorro que le había sacado los cigarrillos. (Distinto al que le robó las pilas de la radio pedorra que tenia porque era TAN pero TAN pedorra, que el chorro se le cagó de risa y se la devolvió diciéndole “dejá, maestro… Con las pilas me alcanza”) Cuando, de repente, apareció ella…
Se la conocía como “la loca de la esquina” y siempre salía a la misma hora todas las mañanas,… Bueh, madrugadas. (Estaba tan al pedo y sufría más insomnio que Búho trastocado por un speed en noche loca…) ¿Por qué ese nombre? Yo que sé.
Ya les dije mierdas, me lo contaron…
La cuestión es que el chorro apenas la vió salió rajando cagado hasta las patas y casi se le cae todo el botín de la noche. Pero tuvo reflejos y lo agarró con las manos, los pies y la telekinesia inventada, y salió a los piques antes de que el mismo barrendero se diera cuenta.
El flaco agarró la escoba y siguió barriendo intentando ignorar a la vieja.
Justo los chorros de ese día lo demoraron y ahora estaba barriendo frente a la casa de ella… ¡Qué mala suerte! Sin billetera, celular, ni monedas para el bondi, siguió con lo suyo haciéndose el pelotudo pero por dentro a las puteadas por la suerte de mierda que últimamente le tocaba. ¿Qué hacer? Si se iba, por ahí la vieja se rayaba más de la cuenta, sacaba un palo de madera de Dios sabe donde debajo de su vestido y lo empezaba a correr a lo Forest Gump, o por ahí, lo miraba con cara de culo digna de las Olimpiadas para hacerlo cagar hasta las patas.
- ¡Escuchame una cosa! – Ladró de golpe tomándolo por sorpresa.
El barrendero miró a todos lados y comprobó con desgracia que la vieja se dirigía hacia él.
- ¿Dígame? – Intentó parecer formal.
- Sos bonito ¿Sabes? – Se acercó demasiado al pobre flaco que dio dos pasos hacia atrás sin caerse de milagro.
“Uh… ¿¡ME ESTAS JODIENDO!? Listo, a mi se me caga Dios encima” pensó por dentro.
- ¿Bonito? – Articuló como pudo.
- Si, bonito pelotudo ¿No sabes lo que es bonito? – Lo cagó a pedos.
- Si se, pero bueno… Me tomó desprevenido… - Soltó enojado mientras por dentro pensaba
“¡Pará! ¿Qué queres?”
- ¿Qué pensas vos de mi? – Preguntó con una sonrisa picarona mostrando unos dientes amarillos dignos de peli de terror.
“¿¡AH!? ¿Vos…? ¿Te pensas que si me das bola... cuelgo el parche, mato al loro y hundo el barco? NO NEGRA, yo tengo mis obligaciones piratas pendientes…”
-  Eh…. – Se empezó a cagar de risa a lo bestia.
- ¿Qué te pasa pelotudo? –
El otro se siguió cagando de risa como media hora mientras la vieja lo miraba.
- JAJAJAJA es que… - Tomó aire llorando como nene -  ¿Vos quien sos? -
- ¿QUÉ QUIEN SOY? – Uy, como la cagó. Acababa de cavarse la tumba en serio y no precisamente en el cementerio de la Recoleta, sino que en el patio de atrás de la vieja loca esa
La tierra temblo cuando la gorda peluda de 200 kilos dio un paso con su chancleta añeja que desaparecía entre sus dedos y quedó cara a cara con el barrendero.
- Ah… -
Si, si… No podía tener más mala suerte.
En ese momento toda su vida se le cruzó por la mente, y un pensamiento más que claro “Quiero un día Osvaldo y un Sex and the beach bien frío… Nunca Quilmes, no. Yo, a pesar de que me roben, soy de la bebida blanca”
¿Cómo sé eso? Por que soy una todo poderosa adolescente. No mentira, por que soy re Heavy re Jodida.
- Yo soy… - Hubo un silencio re suspense – Tu madre –
- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! –

Se despertó de golpe y se encontró en su cama. Miró la hora en su reloj destartalado y comprobó que se había dormido dos minutos más de la cuenta. El barrendero se sintió aliviado, por suerte solo había sido un sueño pero le quedaba la realidad y esa era ir a barrer las re culpadas hojitas de las calles.  Se levantó, se vistió, tomó su mochila, se fue al trabajo y de ahí a su destino con el carrito pedorro con todos sus utelncillos de limpieza… Vino un chorro, lo saludó, le robó las pilas de la radio y se le cagó de risa, vino otro chorro y se puso a charlar mientras se fumaba un pucho y,… De repente, salió la vieja y el flaco comprendió, (medio tarde negro) que todo lo que le había pasado era igual que en su sueño.
- ¡LA PUTA MADRE ME ESTAS JODIENDO! -

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